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- Foto: Glorimar Anibarro
 
La peritonitis infecciosa llega al gato por otro gato. Lugares donde conviven muchos gatos juntos como las colonias de gatos corren más riesgo de contagio. 

Para hablar sobre la peritonitis infecciosa felina (FIP por sus siglas en inglés), primero hay que conocer el coronavirus (o FeCV en inglés). Esta es una enfermedad muy común en la población felina. Su contagio es por medio de secreciones infecciosas y pasa de gato a gato. Los síntomas son leves e incluyen infección respiratoria con secreciones del ojo y nariz.

Una vez el gato se recupera de la infección, queda libre de síntomas pero todavía puede contagiar a otros.

Y al menos 1% de los gatos infectados con el coronavirus pueden desarrollar peritonitis infecciosa durante su vida.

El FiP es una enfermedad viral agresiva, difícil de diagnosticar pues se esconde detrás de síntomas usuales en otras enfermedades por lo que tiene un porcentaje muy alto de mortalidad.

Refugios, residencias para gatos, colonias de gatos y hogares con múltiples gatos son focos intensos del FIP. Al ser tan difícil de diagnosticar, sigue pasando de gato a gato hasta quedar todos infectados.

Lávate las manos: Si eres de esas personas (y me incluyo) que no pueden resistir darle cariño a cualquier gato de la calle para luego jugar con el tuyo en casa, asegúrate de lavarte bien las manos ANTES de tocar tu gato. Tú puedes infectarlo con el virus del gato realengo.

Gatitos y viejitos: El FIP ataca con más frecuencia a los gatitos de 6 meses hasta sus 2 años y a los gatos de más de 14, edades en que el sistema inmunológico no está completamente desarrollado o en sus óptimas condiciones.

Síntomas: Los síntomas no son aparentes de la primera. El virus va fortaleciéndose por semanas antes de que el gato presente algún síntoma.

El virus viaja a través de los vasos capilares que pasan por el cuerpo, resultando en pérdida de fluido en los tejidos y atacando cualquier órgano interno.

La peritonitis se caracteriza por tener dos categorías: el mojado y el seco.

Síntomas del FIP mojado (Wet FIP): La característica del FIP mojado es acumulación de líquido en los órganos, como abdómen inflamado por exceso de fluido en el estómago o fluidos en el corazón, síntoma que causa muerte instantánea.

• Fiebre
• Pérdida de apetito
• Pérdida de peso
• Estornudos y secreciones nasales
• Depresión
• Deshidratación
• Anemia
• Vómitos y diarrea
• Dificultad para respirar

Síntomas del FIP seco (Dry FIP): Sus síntomas son similares al mojado con la diferencia de que no produce líquido. Por esto es más difícil de diagnosticar. Afecta una variedad de órganos en especial los ojos, cerebro, hígado, riñones y páncreas. El 60% de los casos presentan síntomas en el ojo y cerebro.

• Anemia
• Piel amarilla
• Diarrea
• Fiebre
• Depresión
• Síntomas neurológicos como falta de coordinación y pérdida de visión

Diagnóstico: El diagnóstico es difícil sobretodo en su forma seca. No hay una prueba exacta disponible para diagnosticar FIP, pero el veterinario puede diagnosticar a base de pruebas de laboratorio normales como examen de la sangre. Este muestra cambios en los glóbulos blancos indicando infección, pero es difícil saber dónde está alojada. Utilizando las pruebas ELISA e IFA, las mismas utilizadas para diagnosticar leucemia felina, se pueden encontrar anticuerpos del coronavirus pero que tenga anticuerpos a este virus no indica que tenga peritonitis.

En muchos casos, una intervención quirúrgica es necesaria para diagnosticar correctamente.

Tratamiento: Desgraciadamente, no hay cura para el FIP. La categoría mojada es rápida y muy fuerte. El gato no dura más de dos meses. En su forma seca, el tratamiento incluye antibióticos y anti-inflamatorios para detener el progreso de la enfermedad. No es una cura, pero el gato puede vivir hasta un año más.

Prevención: Una vez más el estrés ayuda a la causa bajando sus defensas y volviéndolo susceptible a enfermedades. Es importante mantener una buena nutrición, controlar los parásitos, bañarlo a menudo y llevarlo al veterinario a la señal del menor síntoma.

Recuerda que si tienes más de un gato en casa, el riesgo es mayor. El virus puede vivir fuera del gato por varias semanas pero es fácil de eliminar con desinfectantes. Limpiar frecuentemente las áreas visitadas por el gato es recomendable.

Si traes un nuevo gatito a casa no lo presentes al resto de los mininos. Manténlo aislado por 2 semanas y hazle la prueba del FIP.