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El virus de la leucemia felina (FeLV por sus siglas en inglés) es el virus infeccioso que más enfermedades causa, incluyendo cáncer, a la población gatuna.

Fácil contagio: El virus se transmite de gato a gato via saliva y secreciones respiratorias, usando los mismos platos de comida y agua, mordidas y baño entre gatos. Inclusive una madre infectada puede contagiar a sus fetos desde el útero. Pero el orín y la excreta no presentan tanto problema de contagio. 

Refugios, colonias de gatos realengos y hogares con múltiples gatos corren más riesgo de tener gatos infectados que un gato que viva solo en casa. Basta con sólo tener 1 gato infectado para crear un problema en todo el lugar.

Cómo trabaja el virus: Para que el contagio llegue a ser peligroso, el gato necesita estar constantemente expuesto al virus. Muchos gatos son contagiados en algún momento de su vida, pero si el mismo no es constante, crean los anticuerpos necesarios para combatirlo y no sufren del mismo durante el resto de su vida.

Por eso en áreas con múltiples gatos la incidencia es mayor. Si uno lo tiene y vive con otros 3, de seguro todos quedan contagiados.

El virus se divide en 3 subgrupos:

• Sub grupo A: El más común. Este ataca el sistema inmunológico dejando al gato susceptible a muchas otras infecciones. También es amigable y le gusta unirse a otros sub grupos.

• Sub grupo B: Combinado con el A lleva al gato a desarrollar distintos tipos de cáncer.

• Sub grupo C: El menos común pero el responsable de fuertes anemias y daños a la médula ósea.

Síntomas y señales de contagio: La enfermedad debido al contagio inicial dura de 2 a 16 semanas. Los síntomas no suelen ser muy fuertes y es por esto que muchas veces no son detectados a tiempo.

Síntomas iniciales incluye: fiebre, falta de energía, pérdida de apetito, vómito y diarrea. Síntomas más fuertes incluye anemia e inflamación de los ganglios linfáticos.

Pero si la exposición al virus continúa, hay 4 escenarios posibles para el gato:

• El gato de la suerte: Gato expuesto al virus pero no desarrolla síntomas de infección.

• El gato pasa el trauma: Gato desarrolla viremia transitoria (el virus entra al torrente sanguíneo) que infecta su sangre y saliva por un periodo de 12 semanas. Luego de esta etapa el gato produce anticuerpos que neutralizan y eliminan la enfermedad. El gato se cura y no puede transmitir el virus.

• Gato con viremia persistente: La infección de sangre y saliva continúa por más de 12 semanas. El gato no puede combatir la infección quedando propenso a otras enfermedades que desgraciadamente son letales. Mientras siguen vivos, pueden contagiar el virus. Cerca de un 50% de los gatos en esta etapa mueren a los 6 meses y el 80% muere luego de 3 años y medio.

• Gato con infección latente: Estos producen anticuerpos que eliminan el virus en la sangre, pero no eliminan de su cuerpo. El virus ataca la médula ósea y el sistema inmunológico. El gato puede sobrevivir el virus pero necesita de mucho cuidado y un ambiente libre de estrés. El estrés sumado a cualquier otra enfermedad resulta en nuevas viremias.

Cerca del 30% de los gatos con viremia persistente desarrollan cáncer relacionados al virus meses o hasta años luego de quedar expuestos. Linfosarcoma (tumor maligno del tejido linfático) es el más común pero el cáncer se puede regar a otras partes del cuerpo. La leucemia es otro de los riesgos. Definida como el crecimiento descontrolado de glóbulos blancos en la sangre, puede acompañarse con anemia.

Diagnóstico y Tratamiento: Existen 2 maneras para diagnosticar FeLV. La primera es, por sus siglas en inglés, ELISA (enzyme-linked immunosorbent assay) y es la prueba realizada por el veterinario en su consultorio con una muestra de sangre del gato. ELISA diagnostica casos de infección débil o en sus estados iniciales.

La segunda prueba es conocida, nuevamente por sus siglas en inglés, como IFA (immunofluorescence assay). Esta es lograda en laboratorios y detecta infección viral en los glóbulos blancos indicando infección en la médula ósea. Significa que el gato tiene viremia persistente además de que es contagioso.

Actualmente no existe un tratamiento efectivo contra la leucemia felina. El gato saludable pero FeLV positivo puede vivir una vida larga y normal pero con muchos cuidados. Debe vivir dentro de la casa, llevar un control máximo de parásitos, alimentación recomendada por el veterinario y nada de estrés.

Prevención:

• Existe una vacuna para la leucemia felina pero se administra solo a gatos que vivan en áreas de riesgo de contagio.

• La mejor prevención es mantenerlo dentro de casa y no fallar en sus visitas al veterinario.

• Si estás pensando en añadir un gato más a tu familia, hazle la prueba y asegúrate de que esté libre del virus ANTES de llevarlo a casa.

• El virus no sobrevive fuera del gato. Limpia y desinfecta los platos de comida y agua, los lugares donde el gato duerme o transita.

• No hay evidencia de que el virus pueda ser transmitido a los humanos. Pero se recomienda que pacientes con enfermedades del sistema inmunológico no tengan contacto con un gato infectado. Igualmente mujeres embarazadas o que piensan estarlo, deben evitar el contacto.